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A través del monitoreo farmacológico en la sangre, científicos de la UACh consiguen personalizar tratamientos contra el cáncer

Proyecto financiado por el Fondo de Innovación para la Competitividad del Gobierno Regional de Los Ríos y su Consejo Regional, permite ajustar las dosis, precisando las necesidades de cada paciente. El proceso mejora la efectividad de los medicamentos y reduce sus efectos adversos.

Con el objetivo de ajustar con precisión las dosis farmacológicas de cada tratamiento contra el cáncer, un grupo de científicos de la Universidad Austral de Chile (UACh) desarrollan un proyecto financiado por el Gobierno Regional de Los Ríos, a través del cual monitorean en la sangre la cantidad de medicación recibida efectivamente por cada paciente.

Ganarle a la enfermedad muchas veces requiere de fuertes tratamientos cuya exactitud es clave para el logro de buenos resultados y la mitigación de efectos farmacológicos adversos, comenta Daniel Muñoz, académico del Instituto de Farmacia de la UACh y director de la iniciativa denominada “Monitorización Terapéutica de Fármacos Aplicada a la Oncología”. “El equipo clínico calcula cuidadosamente la dosis necesaria para lograr el objetivo. La mayoría de las quimioterapias corresponden a fármacos altamente peligrosos, con un margen bastante estrecho entre la eficacia y seguridad de la dosis. Administrar muy poco medicamento no tratará bien el cáncer y si es demasiado, puede causar efectos secundarios potencialmente fatales”, explica.

Ximena Lagos, académica del Instituto de Farmacia de la UACh y subdirectora del proyecto, añade que, para calcular la dosis de quimioterapia, “usualmente se utiliza el peso y la talla del paciente, sin considerar su género o metabolismo, entre otras variables que pueden afectar la manera en que cada organismo responde al medicamento prescrito”. Lo anterior, agrega, es relevante cuando los indicadores estadísticos registran que “entre el 30 y 40 por ciento de los pacientes fracasan con terapias estándares, consideradas en protocolos a nivel nacional”.

Desplegando experiencia en la preparación y análisis de muestras de laboratorio, Annmarie Nielsen y Alejandro Jerez, también del equipo de académicos que desarrolla la iniciativa, son los encargados de adaptar y validar la metodología de análisis que se utilizará para hacer las mediciones de fármacos en sangre, a través de equipamiento de alta precisión. “Es un proyecto innovador. No existe en Chile otro centro que se dedique a esto en este momento”, destaca Nielsen, refiriéndose a las monitorizaciones de los fármacos 5-fluorouracilo e imatinib, correspondientes a los principales representantes de la quimioterapia tradicional y de última generación, respectivamente.

“Lo importante es que nuestro trabajo es para las personas que están sometidas a estas terapias y no solo me refiero a lo que ocurra acá en Valdivia, sino que probablemente esto será extrapolable a otros servicios clínicos que cuenten con estos tratamientos”, subraya Jerez respecto al impacto que, en el Hospital Base Valdivia (HBV), alcanzará a entre 40 y 60 pacientes mensuales que requieran quimioterapia para el tratamiento de cáncer gástrico/colo-rectal y leucemia mieloide crónica, provenientes de toda la macrored Sur Austral.

Según el Registro Poblacional de Cáncer Valdivia (2018), la incidencia anual de cáncer es 276 casos nuevos al año por cada 100 mil hombres y 251 por cada 100 mil mujeres en la zona. En el HBV se preparan aproximadamente 15.000 dosis de quimioterapias al año, sin embargo, “a la fecha, una fracción que desconocemos se administra en dosis tóxicas, provocando efectos adversos potencialmente fatales y otra porción en cantidades insuficientes, limitando la probabilidad de conseguir el objetivo terapéutico, con implicancias económicas aún más desconocidas”, expone Daniel Muñoz, director del proyecto.

El trabajo clínico con los pacientes beneficiados con este proyecto está a cargo los médicos del hospital, Daniel Agüero (oncólogo) y Lilian Pilleux (hematóloga). La profesional valoró el trabajo de monitorización de fármacos, señalando que “en Latinoamérica no hay estudios farmacocinéticos que describan cómo se comporta el imatinib en nuestros pacientes”, ya que se trata de un medicamento relativamente nuevo. Destacó también que, por ejemplo, “en el tratamiento de la leucemia aguda, si fracasa el tratamiento no hay segundas oportunidades”. Finalmente, Pilleux sostuvo que la salud pública “siempre debe trabajar en conjunto con las universidades porque se optimiza la calidad de la medicina y mejora por lejos”.

Ahora, con el trabajo de validación de la técnica ya completado, el grupo de investigadores de la UACh comenzará un plan piloto con 10 pacientes con el objetivo de desarrollar una estrategia y protocolos que permitan implementar el servicio para todos los beneficiarios durante este año. “En paralelo, vamos avanzando con todo lo que significa el servicio de transferencia del proyecto. O sea, asegurar que lo que estamos haciendo tenga continuidad” cuando se acabe el financiamiento del Gobierno Regional de Los Ríos, explicó Daniel Muñoz.

El equipo a cargo de la iniciativa finalmente manifestó su intención de que la monitorización de fármacos para la individualización de tratamientos se extienda a otras patologías, a otros centros de salud del país y que el servicio sea reconocido por Fonasa.

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