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Minvu impulsa proyecto de memoria histórica de terremoto y tsunami de 1960 en paraderos de Barrios Bajos de Valdivia

Esta intervención programa “Quiero Mi Barrio” consiste en incorporar imágenes del desastre ocurrido hace 62 años en espacios públicos, apelando a entregar una identidad para las nuevas generaciones y visitantes de la ciudad.

A 62 años del terremoto de 9.5 Mw y tsunami de 1960 en Valdivia que impactó 1350 kilómetros del país, hoy se revive la historia con la finalidad de entregar un testimonio a las nuevas generaciones generando espacios de educación y preparación frente a los embates de la naturaleza. Para ello, durante la jornada de ayer, vecinos y vecinas de Barrios Bajos de Valdivia, seleccionaron imágenes del desastre que muchos de ellos vivieron. Se trata de 5 fotografías que serán parte de la estructura de 2 paraderos pilotos que se diseñaron en el contexto del Programa Recuperación de Barrios, “Quiero mi Barrio”, del Ministerio de Vivienda y Urbanismo.

La actividad organizada por el programa Quiero Mi Barrio y la Municipalidad de Valdivia, en alianza con la Dirección Museológica de la Universidad Austral de Chile, tuvo por finalidad concretar una instancia conmemorativa y participativa con dirigentes de Barrios Bajos, muchos de ellos protagonistas del terremoto.

En la instancia participaron el seremi de Vivienda y Urbanismo, Daniel Barrientos; el director regional de Onemi, Daniel Epprecht; la encargada nacional de la Comisión de Reducción de Riesgo de Desastres y Reconstrucción del Minvu, Magdalena Radrigan y el director de Museologia de la UACh, Juan Carlos Olivares; junto con vecinos y vecinas revivieron el tsunami y terremoto de Valdivia, como una instancia conmemorativa y llamado de atención a preservar la memoria colectiva.

En la ocasión, el seremi de Vivienda y urbanismo, Daniel Barrientos explicó que “esta actividad que involucra la instalación de símbolos históricos en el espacio público, permitirá una valoración y significación del espacio y lugar, lo que trae consigo la educación y concientización de estos eventos catastróficos como parte de nuestra cultura sísmica; entendido la importancia del rescate de la memoria como eje”. Agregó “que este proyecto tiene doble importancia, ya que es parte de un trabajo participativo de la comunidad que priorizo los paraderos y diseño juntos a los profesionales, las características de los mismos”.

Por su parte, la presidenta del Consejo Vecinal de Desarrollo –CVD- de Barrios Bajos, Teresa Airioli, expresó que “para nosotros seleccionar las fotos de nuestros propios paraderos es algo de real importancia, que podamos comparar el antiguo Barrios Bajos con el actual, es lindo volver al pasado viendo las imágenes de lo que era nuestro sector, y que la juventud pueda apreciarlo. Para los vecinos va a ser muy emotivo ver cómo se esperaba la locomoción, por eso es que la idea de poder elegir los tipos de paraderos que tendremos es muy importante, es especial por el recate de la memoria del terremoto”.

Desde la UACh, el director Juan Carlos Olivares expresó que “lo importante es impulsar y profundizar esta línea de trabajo, de preocuparse de relacionarse con las comunidades, en tanto ellas puedan ser actores privilegiados del patrimonio”. Agregó que esta dinámica de trabajo es fundamental y muy relevante para la universidad como parte del mandato del rector.

Identidad y Aprendizaje

Sobre la intervención que está llevando adelante el programa Quiero Mi Barrio, la a encargada Nacional de la Comisión de Reducción de Riesgo de Desastre y Reconstrucción del Minvu, Magdalena Radrigan expresó que “el hecho de que el programa Quiero Mi Barrio esté incorporando en sus procesos de recuperación de barrios la temática de memoria ante desastres, es una señal muy potente para reforzar el vínculo territorial con la ciudad, en particular lo que se va a hacer en Barrios Bajos en Valdivia en un sector que fue fuertemente azotado por el terremoto y tsunami del 60”. Agregó que “al incorporar imágenes, se activa la memoria asociada a algo doloroso, porque los desastres causan muchas pérdidas humanas, económicas y de infraestructura. Sin embargo, esta acción, llama a la memoria colectiva y significativa para poder recordar los aprendizajes que dejaron la experiencia del año 60”.

Para Magdalena Radrigan, esta intervención aporta en darle una identidad a las nuevas generaciones que viven en la ciudad y para los visitantes. Sobre este punto, señaló que “el hecho que se pueda hacer una intervención barrial en espacios públicos que apele a la memoria asociada a este desastre del 60, también es una oportunidad para que las nuevas generaciones se puedan interesar y preguntar más sobre el terremoto con una identidad de la comunidad. Esperamos pueda ser replicada en otros barrios del país”.

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