Cultura y Arte

Exposición «Kinecromia 3, locura, muerte y redención»

Kinecromía 3. Locura, muerte y redención.

“Se supone que la cita resulta conocida a aquellos que está dirigida. Con frecuencia, incluso, la cita inusual crea una especie de complicidad esotérica entre iniciados.»
Diccionario de estética de Etienne Souriau.

Eduardo Elorz es diseñador gráfico, gestor cultural y artista visual, desde inicios de la década pasada ha pintado más de cuarenta telas para un proyecto marco sobre hitos de la historia de la cinematografía que se titula KINECROMIA, UN HOMENAJE AL CINE DESDE LA PINTURA.
Kinecromía es un acrónimo, un neologismo creado por Elorz para referirse a los lenguajes artísticos involucrados: la cinematografía o imagen en movimiento (kine) y el tratamiento pictórico a través del color (cromía).

Para el corpus de obra el artista ha elegido películas de autor que abordan temáticas como la autodestrucción, los poderes fácticos o la distopía y cómo influyen sobre la sociedad y las personas. La entrega actual, la exposición KINECROMIA 3 la componen quince piezas donde los temas son la locura, la muerte y la redención; y al igual, que en las series de cuadros anteriores son recurrentes las operaciones de citación de piezas cinematográficas reconocibles de la cultura y el montaje de ellas, resituándolas en Valdivia para formar collages pictóricos surrealistas; por ejemplo, en su versión de Taxi driver (1976) nos presenta dos veces a Travis Bickle deambulando por la Plaza de la República. En otro de sus cuadros integra dos películas Man on the moon (1999) y Alicia en el país de las maravillas (1955), donde se atreve a mezclar a sus personajes y los sitúa en el Café Palace, locación que a la vez cita a la pintura Nighthawks (1942) de Edward Hopper. Otro caso es la pintura que reúne Machuca (2004) con Mala junta (2016), dos películas chilenas, donde se conecta la historia del país y el conflicto político mapuche y que de manera simple en su factura, genera una red colectiva de significados sobre el territorio donde están el autor, los personajes y los espectadores.
Con estas decisiones la provincia parece surrealista y se universaliza, se descentraliza porque sus collages pictóricos con la cita como código visual, recuperan un original y lo desplazan, perpetuándolo y prolongándolo para dar nuevos sentidos, abriéndolo a potenciales significados y promoviendo la lectura intertextual; no sabemos si son pinturas que suenan o películas que no se mueven, Etienne Souriau nos dice que «la cita, en cuanto a hecho estético, hace resaltar en primer término aquello que en el pasaje citado posee una formulación acertada, muy sonora, que la convierte en algo valioso y digno de ser retenido o evocado”. (2010: 281)
KINECROMIA, UN HOMENAJE AL CINE DESDE LA PINTURA es, al mismo tiempo, un reconocimiento a dos áreas en las que Eduardo Elorz se desempeña: el cine y la pintura, y a dos intelectuales que a él lo han marcado: Guido Mutis y Germán Arestizabal.

Rodrigo Gómez Mura
Artista visual.

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