Política

OPINIÓN: La controversia del gas licuado

La Comisión de Gobierno Interior de la Cámara Baja de la cual formo parte desde 2014, inició la semana pasada la discusión de cuatro mociones refundidas –autoría de colegas diputados- que buscan, con matices, que las municipalidades puedan hacerse cargo de la venta y distribución domiciliaria de gas licuado.

Aquí no hay que taparse los ojos: el precio del gas licuado está hace mucho rato por las nubes, con constantes alzas de precios, lo que ha venido afectando seriamente el bolsillo familiar de quienes dependen del suministro por cilindros.

Entonces, como concepto a priori, hoy en día son bienvenidas para ser estudiadas, todas las ideas que ayuden a bajar el precio. Pero esos estudios y esas definiciones deben ser en la medida que no afecten o comprometan la estabilidad financiera, las demás tareas y los servicios que son inherentes a otros servicios públicos o, como en este caso, del quehacer municipal.

En lo personal, estoy abierto a analizar las propuestas que involucran a municipios como estas cuatro que tenemos a la vista en la comisión, pero antes hay que recordar que Chile tiene a ENAP, estatal, que se creó precisamente para corregir fallos del mercado como el que enfrentamos con el alza de precios del cilindro de gas licuado.

En los próximos días, debiera ingresar a trámite un quinto proyecto, del Ejecutivo, para aliviar el precio del gas, y que se relacionaría entre otras cosas, con el rol que ENAP pudiera jugar en esa materia sin tener que recurrir a los recursos municipales.

En esa línea, más que traspasar la tarea a los gobiernos comunales que no están preparados para vender y repartir gas, yo esperaría que los esfuerzos vayan por una parte, por crear incentivos para mejorar la competencia en el mercado del gas licuado; y por otra y más directa, ampliar las líneas de negocios de ENAP para que la estatal del gas se convierta en oferente y distribuidor final del cilindro.

Repito: debemos ser sumamente cautelosos. Lo puedo decir con la experiencia de haber sido alcalde cuatro periodos: cuando se traspasa más carga a los municipios en áreas que no son de su competencia, los resultados suelen no ser buenos, se genera deuda, se aumenta la burocracia y se desequilibra la estabilidad presupuestaria, lo que termina afectando servicios, proyectos y prestaciones locales.

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